La lucha de los trabajadores evitó el cierre y el gigante lácteo pudo venderla. La firma La Tarantela se hizo cargo de la fábrica.

  Casi nueve meses de acampe y protestas lograron salvar la planta ex Sancor, luego de la decisión de la cooperativa láctea de cesar la explotación de la fábrica ubicada a la vera de la ruta 34.

  En busca de nuevos mercados, la firma bonaerense La Tarantela compró la planta y desde el mes pasado, 33 trabajadores ya están fabricando queso dambo, aunque la idea es expandirse. “La empresa nos dijo que quiere hacer mozzarella, ricota y pategrás”, dijo a El Ciudadano Juan Ordóñez, uno de los trabajadores que continúa en la fábrica.

  Sancor tenía 61 empleados. La crisis que atravesó la empresa fue reduciendo el plantel y, entre retiros voluntarios, renuncias y jubilaciones, quedaron 33.

  Desatada la crisis de la cooperativa, en Centeno comenzaron a surgir los rumores de cierre. Tras el cese de actividades en la planta, el 7 de marzo de 2017, los trabajadores comenzaron un plan de lucha que incluyó acampes frente a la fábrica, del cual participó toda la comunidad y el presidente comunal de esa localidad del departamento San Jerónimo, Juan Gufi.

  Las horas bajo el sol dieron resultado. El proceso de reestructuración de Sancor a cambio de un préstamo de 450 millones de pesos por parte del gobierno nacional no incluyó el cierre de la planta de Centeno –sí el de las de Brinkmann y Coronel Moldes, en Córdoba–, y comenzaron a buscar un comprador. Así apareció La Tarantela.

  “En diciembre pasado comenzamos con las tareas de mantenimiento, porque ya sabíamos que íbamos a volver a trabajar”, expresó Ordóñez, quien reconoció que si la negociación entre Sancor y La Tarantela fracasaban estaba contemplada la posibilidad de continuar como cooperativa.

  Los trabajadores no dejaron de cobrar sus sueldos durante el año que duró el proceso, pero con un 15% de descuento y en cuotas. Se espera que a fin de mes esté completo el traspaso de la empresa, por lo que la situación se va normalizando.

“Recomponer el tejido social”

Gufi y representantes de La Tarantela se reunieron el jueves pasado con la ministra de Producción de Santa Fe Alicia Ciciliani. En diálogo con El Ciudadano, la funcionaria destacó que “una PYME nacional haya invertido en la provincia y esté pensando en convertir la planta de Centeno en un punto estratégico para la cadena láctea”.

  Por otra parte, señaló que ahora el objetivo es “recomponer el tejido social de Centeno”, ya que “la planta parada durante un año afectó la vida de todo el pueblo”.

  En coincidencia, Ordóñez señaló que la continuidad de más de la mitad de los puestos de trabajo es un alivio para la comunidad de Centeno. “Para un pueblo de 3.500 habitantes, 33 empleos de calidad generan vida al comercio y a los servicios. Es una alegría inmensa”, señaló.