La ciudad del centro oeste santafesino atraviesa un drama en los últimos años. La tasa de suicidios supera la media nacional en una franja etaria que abarca la adolescencia. Un grupo de especialistas trabajó en la localidad para analizar la problemática. Hoy, la Organización Mundial de la Salud (OMS) centra la jornada en la prevención de estos casos e invita a dedicar “40 segundos para actuar”.

  San Jorge luce en paz. Las calles, a medida que se acerca el verano y las temperaturas elevan el calor del pavimento, comienzan a desolarse durante las primeras horas de la tarde. En la ciudad de alrededor de 30.000 habitantes del centro oeste santafesino todos se conocen. Las campanas de la iglesia rompen el silencio y la monotonía diaria. Sin embargo, lo que a primera vista parece ser una especie de panacea en medio de los hechos delictivos y la inseguridad que sucumbe a las grandes urbes y en donde los chicos pueden todavía circular solos en bicicleta o caminar con total tranquilidad, la sociedad atraviesa un fuerte flagelo que asfixia y amenaza cada día el despertar: en los últimos años la tasa de suicidios supera la media nacional en una franja etaria de entre 15 a y 21 años de edad. Como cada 10 de octubre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el Día Mundial de la Salud Mental y este año centró la jornada en la prevención del suicidio. Invita a dedicar “40 segundos para actuar” a lo largo de hoy.

  Las cifras rompen con los índices promedios que describe esta problemática a nivel mundial. De acuerdo a la OMS, Argentina tenía una tasa de suicidios de 14,2 cada 100.000 habitantes en 2015. Este año Unicef dio a conocer más datos. “Desde principios de la década de 1990 hasta la actualidad la mortalidad por suicidio en adolescentes se triplicó considerando el conjunto del país”, revela el informe que agrega, además, que entre 2015 y 2017 los números desnudan una preocupante realidad: 12,7 de cada 100.000 jóvenes de entre 15 y 19 años tomó la drástica decisión de quitarse la vida.

  Pero San Jorge se erige hoy, lamentablemente, como un cerro en plena llanura pampeana. La serenidad de una pequeña localidad del mal llamado interior y de las más pujantes del departamento San Martín se quiebra con vidas que se van inesperadamente y en silencio. Desde el inicio de 2017 a la fecha se registraron 22 suicidios, dígito que supera la media nacional y que ha llevado al conjunto de actores sociales a buscar desesperadamente respuestas y, a su vez, soluciones. Los barrios Guadalupe y San Martín fueron inicialmente los más golpeados, pero luego los casos comenzaron a azotar diferentes sectores de la ciudad.

  Un equipo de trabajo liderado por Diana Altavilla, quien preside el Capítulo Asociación Argentina de Salud Mental e integra la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio, trabajó en la localidad y se encargó de realizar intervenciones comunitarias. A través de las mismas, y luego de estudiar la población en riesgo con altos índices de tasas de suicidios, se intentó determinar mediante un relevamiento situacional las causas que empujaban a diferentes personas a tomar determinadas decisiones. El estudio incluyó asesoramiento a profesionales, revisión de agentes de salud y barriales, entrevistas con individuos afectados que lo requerían y lo pedían voluntariamente, y citas con los medios de comunicación. El objetivo fue que todos trabajen en red. “En San Jorge hubo un grupo de chicas que habían intentado quitarse la vida y solicitaron hablar conmigo y con una docente del colegio”, contó la psicóloga.

  No hay juegos ni pactos suicidas, como algunos intentan deslizar a la hora de encontrarle respuestas a las preguntas. La penetración de las drogas – que no distingue clases sociales –, deserción escolar, violencia familiar, necesidades económicas y falta de oportunidades se esgrimen como las razones que explican los repentinos casos de quienes han decidido auto quitarse la vida en el último tiempo.

  En cada comunidad, de acuerdo a lo que explicó Altavilla, la vulnerabilidad ocurre en tres áreas: social, grupal o familiar, y personal. Los encargados de estudiar la problemática realizan un relevamiento transversal de cada una de ellas. Y en la población se intenta determinar si existe un índice grupal y comunitario que se repita como factor de riesgo. Las raíces, en todas las sociedades, difieren. “En el caso específico de San Jorge observamos cosas puntuales. Más allá de factores sociales como los pocos recursos laborales donde existe una amplia diferencia de calidad de vida entre familias del barrio San Martín y el resto de la ciudad, notamos que el índice de trato social generalizado – descripto por los propios jóvenes – y correctivo educativo de la familia, por llamarlo de alguna manera, era la violencia física y psicológica. Y los adolescentes lo repetían con sus vínculos. Por eso llegaban a disputas muy serias”, remarcó la profesional y agregó: “el trasfondo de estas peleas entre ellos o el consumo de sustancias era, en definitiva, el modo violento que ejercían los adultos creyendo que esa era la manera de encausarlos y evitar que consuman y no tengan problemas sociales. Pero en definitiva eso aumentaba la vulnerabilidad en los mismos chicos”.

  En el mes de agosto de este año, el Concejo de la ciudad de San Jorge declaró la Emergencia Social luego de una serie de trágicos episodios que hoy sieguen alarmando. Antes, una movilización de la ciudadanía exigiendo respuestas a la preocupante problemática se había dado en el centro de la ciudad. Los pedidos expresos hacia el Municipio para que asome con mayor presencia en la prevención de este fenómeno se erigían casi como una súplica.

 Esa misma declaración del cuerpo legislativo requería que el Ejecutivo sanjorgense destine mayores partidas al Área de Prevención y Adicciones. Y entre las medidas adoptadas por el gobierno local junto al Ministerio de Salud de la Provincia se dispuso la convocatoria a diferentes profesionales especializados para evaluar el contexto social e institucional.

  La prevención, alerta Altavilla, comienza cuando se observan signos de violencia, de violencia contenida, desgano, desinterés, falta de proyectos o abulia. Y la detección de los síntomas, aseguran, se observa al entablar diálogo con las personas en una localidad. “Lo importante es que los profesionales de salud mental registren comportamientos de que el proceso de un trastorno depresivo, que muchas veces conduce a un suicidio, se está iniciando”, destacó la psicóloga.

  Además, la presidente del Capítulo Asociación Argentina de Salud Mental remarcó que al comenzar las tareas en las primeras etapas o actuar posteriormente a un suicidio activa un procedimiento adecuado de postvención/prevención – se trata de un circuito y no de algo lineal –. “Cuando se hace postvención de un suicidio a su vez se hace prevención de un potencial caso y de otras patologías como consecuencia del impacto de tantos casos repetidos cerca”, concluyó.

El trabajo de los medios

Durante la presencia de Altavilla en la ciudad a lo largo de dos días, el Municipio costeó la estadía de una periodista que trabaja desde hace un año con la psicóloga. Se encarga de capacitar a las personas vinculadas a los medios de comunicación para mejorar los modos de informar y que la misma siga las pautas que indica la Organización Mundial de la Salud para que las redacciones se transformen en “preventivas”. El organismo plantea una serie de tips donde sostiene que se debe evitar señalar las razones de un suicidio, el nombre de las personas, obviar fotografías del lugar de los hechos y hablar de una problemática en salud y no social. “Ella realizó entrevistas con los medios donde fue dando los pasos a seguir a la hora de informar. Cerramos todo en un programa radial donde la dinámica de transmisión fue distinta a como se hacía inicialmente”, indicó.

Para pedir ayuda

Centro de Asistencia al Suicida (CAS): 135 (línea gratuita) o al (011) 5275 -1135 desde todo el país (www.casbuenosaires.com.ar).
136 (línea gratuita) para personas en crisis.
SOS Un Amigo Anónimo: (011) 4682-3417 de 9 a 15 o (011) 15-2879-9902 de 10 a 19 (www.sosunamigoanonimo.com.ar).

Fuente: Diario "El Litoral" de Santa Fe.