El 2019 quedará marcado por las fuertes tareas de concientización y la separación de residuos en origen. Ahora, desde la gerencia del consorcio quieren avanzar con la instalación de un predio para reciclar las 50 toneladas diarias de basura, que generan las 11 localidades que integran el organismo.

Demarchi explicó que intentarán sumar nuevos integrantes para hacer más amplio el radio de alcance del grupo.

Rodrigo Pretto / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

  Fue un 2019 marcado por los trabajos de concientización y la separación de residuos en origen para el Consorcio de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU) Micro Región 2D. Compuesto por un total de 2 Municipios Sastre y San Jorge y 9 Comunas Carlos Pellegrini, Crispi, Castelar, Las Petacas, Garibaldi, María Susana, Piamonte, María Juana y San Martín de las Escobas , pusieron en marcha diferentes iniciativas para ir a fondo con el cuidado medioambiental. Y a modo de balance anual, Gustavo Demarchi, gerente general de la entidad, analizó la situación a lo largo de este año.

  Sostuvo que se trató de un momento complejo debido al contexto económico y político como consecuencia de las transiciones en los gobiernos de la región, la provincia y la nación. “Afianzamos mucho las relaciones con distintas localidades, algo que no es simple y cuesta para pasar a una cuestión mancomunada y regional. Todo eso lleva a que los funcionarios se acostumbren a la toma de decisiones en conjunto”. Ahora, y de cara al futuro, apuestan a sumar más integrantes al organismo y a adquirir un terreno para instalar el predio de relleno sanitario. La región genera, de forma diaria, unas 50 toneladas de basura.

  Fue un año intenso de trabajo en el GIRSU. Pero también de grandes pasos y avances en post de mejorar el medio ambiente. Por eso desde el Consorcio se encargaron de remarcar la funcionalidad de los diferentes puntos verdes dispuestos en todas las localidades que lo componen. Quien está al frente de la entidad hizo énfasis en la “acertada” postura que tomó el grupo y deslizó que la sociedad no sólo cuida las campanas para separar los residuos, sino que ha acrecentado su utilización con el paso del tiempo. “Inclusive a veces tenemos reclamos por el desborde que poseen. Estamos ajustando los circuitos de recolección para que no ocurra”.

  La colocación de campanas fue una especie de prueba piloto y, debido a la buena respuesta de las poblaciones, en pocas semanas se pondrá en marcha la segunda etapa donde se tratará de duplicar los recipientes instalados actualmente. El número de depósitos se calculó de acuerdo a la cantidad de habitantes de cada una de las localidades.

  Proyectando el futuro, Demarchi adelantó que continúan los contactos con quienes aún no forman parte del GIRSU Cañada Rosquín, Los Cardos y Landeta que si bien se encuentran dentro del radio de alcance, por cuestiones políticas no quisieron estar incluidas. El gerente sostuvo que siguen abogando por la unificación del otro Consorcio compuesto por el Municipio de El Trébol para hacer a nivel zonal un único y gran equipo.

El sueño de la tierra propia

De cara al 2020 el gran proyecto es avanzar para contar definitivamente con el terreno para el relleno sanitario regional con el financiamiento correspondiente por la provincia, para lo cual será necesaria la participación de todas las fuerzas políticas departamentales y del gobierno santafesino. Los terrenos ya están identificados y se comenzaron a realizar los estudios de certificación hídrica para determinar si las tierras son aptas para el uso que se le pretende dar. Luego será tiempo de llevar adelante el análisis de impacto ambiental, y en función del costo de las hectáreas de esa zona, pero considerando las dificultades de financiamiento para la compra del predio no hay fondos que llegue de Nación o Provincia que puedan ser asignados a este fin, con lo cual cada localidad debería disponer de recursos propios desde el GIRSU buscaron una opción distinta. “Estamos armando una participación público privada para la gestión de residuos. Entonces el pago se realizaría con las toneladas que se dispondrían en el predio, algo que permitiría financiar la compra en la vida útil del proyecto. Esa es la manera que estamos impulsando, ahora se están analizando las maneras legales para que sea una realidad”, sostuvo Demarchi.

  Desde el Consorcio mantuvieron contactos con las secretarías del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático, pero faltan designaciones, y la parte de residuos es una de ellas. Asimismo, también se les hizo llegar a senadores departamentales la necesidad de establecer puentes de comunicación con el nuevo gobierno. “Esperamos que a principios del 2020 podamos tener alguna reunión con las áreas correspondientes y, de esa manera, plantearle la situación de los programas que estamos llevando adelante y la continuidad de aquellos que se han impulsado. Si tenemos estos canales abiertos rápidamente, vamos a poder avanzar de manera más ágil”, indicó el gerente.

Crecimiento

La localidad de San Jorge genera unas 21 toneladas de residuos. “Tenemos datos estadísticos del censo 2010. Y ese crecimiento anual de cada localidad, entre censo y censo se termina acumulando. Por eso el estimado que hacemos es de acuerdo a aquellos números de casi una década atrás. Una localidad como San Jorge tenía 18.000 habitantes. Ahí jugamos con las estimaciones de variación poblacional para poder hacer un acercamiento a la cantidad de residuos que se producen”, sostuvo.

  El crecimiento no sólo es poblacional, sino en los volúmenes de basura que se van generando año a año. Y no sólo eso, sino también la complejidad de sus materiales actuales comparados con los de una década atrás. Un claro ejemplo son los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos, (Raee), un punto que no posee comparación entre el presente y el pasado. “Todo eso hace que la gestión vaya mutando de acuerdo a los cambios de la generación de basura”, indicaron. De acuerdo a sus estimaciones, se genera entre 0,9 y 1 kilogramo de basura por habitante por día. “A valores de 2010 estamos hablando en la región de 45 toneladas en la región de forma diaria, y si hacemos una estimación más actualizada hablamos de unas 50 toneladas”, concluyó Demarchi.