En el momento más crítico de los cultivos, las precipitaciones que superaron los 100 milímetros le dieron un respiro al agro. Las predicciones anticipan rendimientos dentro de los parámetros normales luego del estrés sufrido al inicio de la campaña por el impacto de la sequía. Por Rodrigo Pretto / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

  Tras la última ola de calor y la necesidad de agua para el sector productivo, las lluvias de fines de enero y principios de febrero llegaron en el momento preciso para los cultivos. Fueron, en promedio, entre 100 y 140 milímetros los que registró el oeste provincial a lo largo de cinco días que impactaron favorablemente en los campos.

  "Las precipitaciones llegaron en el momento justo. Era la gran preocupación que teníamos porque es un momento de mayor demanda hídrica y en donde más agua deben tener las plantas para el llenado de granos", deslizó Gustavo Almada, jefe de la Agencia de Extensión Rural del INTA Carlos Pellegrini. A pesar de todo, predijo rendimientos "normales" ante el estrés inicial sufrido por la seca.

  El cierre de 2020 había arrojado un dato oscuro para el agro. Se había registrado el período más seco de los últimos 80 años en la región. Y en ese entonces, los pronósticos no eran los más alentadores: la situación se extendería hasta febrero de este 2021. "Lo del año pasado fue récord en la escasa cantidad de lluvias registradas en esta zona. Incluso anunciaban un año Niña con precipitaciones de primavera – verano muy por debajo del promedio normal. Por suerte esos pronósticos fallaron y no se cumplieron de manera lineal".

  De acuerdo a lo que explicaron desde el INTA Carlos Pellegrini, la seguidilla de tormentas que invadieron el oeste santafesino a lo largo de enero recompusieron las reservas hídricas de los suelos. El primer mes del año cerró con un promedio de 217 milímetros, una marca que está muy por encima del número histórico que es de 130 milímetros. "Eso, sumado a las lluvias de diciembre, hizo que para los dos cultivos principales que se están desarrollando en la zona como son el maíz y soja, hayan sido muy beneficiosas. Y a algunos lotes de la oleaginosa les vino bien para recuperar, porque cuando hacíamos las recorridas encontrábamos sectores complicados con poco desarrollo. Las lluvias de enero fueron muy oportunas y llegaron en el momento más crítico del cultivo que es el llenado de granos".

  Las conclusiones en el INTA, con la película ya desarrollada, son positivas para el oeste provincial en la producción agrícola. Es que las lluvias fueron favorables para recuperar las condiciones de los cultivos en desarrollo. "Para la soja y el maíz, las precipitaciones llegaron en el momento justo, que era la gran preocupación que teníamos porque es un momento de mayor demanda hídrica y en donde más agua deben tener los cultivos"

  Mirando el futuro a corto plazo, Almada adelantó que las precipitaciones en la región se ubicarían dentro de los parámetros normales para la época. "Lo que pueda llover de aquí en adelante, siempre que se mantengan los registros habituales, va a marcar una campaña normal. Si observamos el inicio de la campaña, en el marco de un año seco, podemos decir que estamos bien".

Lechería

Asimismo, el jefe de la Extensión Rural también destacó el impacto sobre las pasturas de alfalfa, mejorando la producción de pastos para los productores lecheros.

  "A diferencia de otros años no hubo anegamiento de campos porque las napas estaban muy bajas, a más de tres metros de profundidad ante las lluvias intensas", y agregó que las precipitaciones llegaron en un momento donde los cultivos demandan abundante agua, "con lo cual es probable que la recarga haya sido utilizada por los mismos sin una afección a los suelos".

Cosecha

Si bien Almada prefirió no arriesgar el rendimiento de la cosecha que se avecina, aclaró que de no pasar ningún sobresalto climático y mantenerse la situación dentro de los parámetros normales estaríamos frente a una campaña normal.

  "No serán rendimientos extraordinarios, sino normales porque las plantas sufrieron al inicio algo de estrés por falta de agua y no tuvieron un desarrollo inicial. Sin embargo, estas últimas lluvias que llegan en el momento oportuno permitirán promedios normales".

  El ingeniero agrónomo explicó que de acuerdo a los seguimientos que se hacen de la corriente del Niño, el Océano Pacífico comienza a experimentar un calentamiento y la etapa más complicada de la Niña va quedando atrás. "Todo apunta a que vamos a tener un año normal para toda esta región", concluyó.

Por Rodrigo Pretto / Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.