La nueva norma garantiza 82 % móvil para los que cobran la mínima. Ahora la actualización será trimestral y el bono no lo cobrarán todos.

  No va a ser igual el efecto. Cada jubilado -o pensionado- podrá verificar con sus futuros recibos cuál es la verdadera evolución de sus haberes. Según la promesa oficial, no habrá recortes y las haberes le ganarán a la inflación.

  El nuevo esquema sí distingue entre los beneficiarios que hicieron los aportes exigibles por ley y los que entraron por moratoria. Sólo a los primeros y si cobran la mínima, la ley les garantiza 82 % móvil y ésa será la mejora más significativa en el paso del viejo al nuevo esquema de actualización: esos haberes aumentarán en enero de $ 7.246 a $ 7.790 (sobre esas cifras hay que aplicar el descuento del Pami).

  El nuevo cálculo de actualización será trimestral y se basará un 70 % en base a la inflación y un 30 % en base al índice de actualización de los salarios. Antes la proporción era por mitades; la crítica más importante de la oposición es que de aquí en adelante con la “fórmula Boudou” los haberes hubieran crecido más que con la ley sancionada ayer.

  En el mecanismo de “empalme” es donde están las mayores críticas. En el paso del viejo al nuevo sistema el gobierno erogaría unos $ 70 a $ 100 mil millones menos; es la plata que recibirían las provincias sin que se achique el déficit fiscal por esta vía.

 Para evitar los presumibles reclamos judiciales, el gobierno nacional diseñó el bono que por ese motivo es por única vez.

  En marzo el índice de movilidad alcanzaría un 5,7 %; ese mes -según explicó Emilio Basavilbaso- los que cobran la mínima recibirán la mayor de las cifras: la que resulte de actualizar con ese porcentaje el haber sin el “plus” para alcanzar el 82 % móvil, o la cifra que ya venían percibiendo. Ese mes también estará el bono de $ 750.

  Todavía no hay datos para saber cuál será la actualización en junio; el oficialismo habla de otro 5,6 %, lo que llevaría el mínimo por encima de los $ 8 mil. Un mes más tarde el salario mínimo subirá a $ 10 mil y volverá a operar la garantía para los haberes al 82 % móvil, lo que pondría la cifra en unos $ 8.200.

  Para los que se jubilaron por vía de la moratoria, no habrá garantías para percibir el mínimo: el primer aumento será en marzo con unos $ 7.659 más $ 375 en bono por única vez. Y de allí a junio no tendrán aumentos.

  El bono es sólo para los que cobran hasta $ 10 mil. Esa desigualdad en el trato es parte de lo que compone la amenaza de acciones judiciales contra la nueva norma. Quienes perciben más de $ 10 mil no cobrarán bono pero sí las recomposiciones por la nueva fórmula de movilidad.

Votos santafesinos

El socialista Luis Contingiani no sólo votó en contra sino que adelantó su oposición a la reforma tributaria que se trata esta tarde, pidió el veto del presidente y solicitó diálogo para darle “hondura a la democracia”. Alejandra Rodenas adelantó que presentará un recurso de amparo contra la ley pero debutó con un paso en falso: las Tribulaciones, lamentos y ocaso de un tonto rey imaginario, o no... bajó el título de “Rasguña las piedras”.

  Marcos Cleri se sumó a Agustín Rossi acusando la represión (cuando no sucedía) y preanunciando una muerte. Lucila De Ponti, del Movimiento Evita, y Alejandro Ramos sumaron votos contra la reforma previsional.

  Silvina Frana preguntó: “¿Pueden decir a los jubilados que tienen un número para demostrar que no los van a perjudicar?”. Se desprendió del gobierno “K”, pero pidió que no paguen los jubilados los “supuestos errores del pasado”.

  Luciano Laspina debutó con un significativo fallido. El diputado “PRO” les habló a los jubilados: “Les mienten cuando les dicen que vamos a bajar la inflación... eso no va a suceder”. De todas maneras acusó de “falsedad” que se vayan a recortar los haberes; naturalmente votó a favor de la ley.